Mamá, ¿en qué color estás?

¡Estoy en Rojo!



Algo que he notado desde que vivo la crianza consciente es que exploto MUCHO menos que antes, claro que soy humana y en días con estrés, hormonas y que los planes no salgan como quería sigo explotando.. pero....


Lo que ha marcado mucho la diferencia, es la capacidad de darme cuenta de cuándo estoy apunto de explotar, ese microsegundo en el que lo hago consiente y logro auto regularme. Una herramienta que me ha servido es usar el termómetro de las emociones. Y así cuando noto que mi corazón se acelera, que empiezo a respirar más rápido, ANTES de soltar el grito, la amenaza, me doy cuenta que estoy en naranja o rojo y entonces conecto conmigo y hago lo que en ese momento necesite para regularme... (tomar agua, respirar profundo, salir del cuarto donde estoy...)


Y es que en realidad, mucho del éxito de la crianza consciente es prestarles nuestra calma a los hijos cuando ellos la pierden - que como cualquier papá sabe, esto pasa varias veces al día.


Te explico como usar el semáforo... es buenísimo para enseñarle la auto-regulación a los niños. Imagínate que estamos sentándonos a la mesa, apunto de empezar a comer y uno de mis hijos decide pararse a terminar de jugar con los legos, el otro empieza a dar vueltas al rededor de la mesa y el ultimo empieza a cantar a todo pulmón.. les pido que se sienten, que la comida está lista, no me hacen caso, por lo que se los vuelvo a decir, si estoy conectada conmigo en el momento, puedo IDENTIFICAR lo que estoy sintiendo..me doy cuenta que mi semáforo está subiendo, que va en Naranja, o en rojo. Respiro profundo y les digo a mis hijos: Mi termómetro ya está en Naranja, por favor siéntense a comer. A veces me funciona a la primera, a veces tardan en reaccionar, pero ellos ya saben que tengo un termómetro y ellos también.


Hace poco, una noche ya cansada, con poca paciencia, les estaba leyendo un cuento antes de dormir con prisa y Pablo (5 años) me pregunto: ¿mami, en qué semáforo estás? Yo no me había dado cuenta, pero estaba leyéndoles con prisa, sin ganas, su pregunta me conectó al presente, y le conteste: en amarillo amor, estoy cansada, pero feliz de tener este ratito con ustedes. Respiré profundo, acabé el cuento con calma y les pregunté a ellos en qué semáforo estaban, cada uno me contesto y me sirvió para saber que Diego estaba en naranja porque estaba preocupado....


Otro día, estaba teniendo un muy mal día, de esos días que nada te sale, que no tienes ganas y no estas de humor, y porque no, decidí ponerme a ordenar los legos de mis hijos. Les pedía ayuda en lo que mi grande hacía su tarea, y no me hacían caso, ni los chicos me ayudaban con los legos ni Andrés se sentaba a hacer su tarea, entonces empecé a a hablarles con gritos y Andrés me preguntó si estaba en rojo, le dije que sí. A lo que me contesto: "Creo que alguien se levantó del lado equivocado de la cama hoy" con un tono un poco burlón. Le contesté que estaba teniendo un mal día, como a todos nos puede pasar. En ese momento me dijo, ok Mami, ya entendí que necesitas que me siente a hacer mi tarea, en ese momento se sentó y llamó a sus hermanos, les explico que estaba en rojo y que necesitaba que me ayudaran a ordenar los legos, vinieron, me ayudaron , Andrés acabó y aunque no mejoró por completo mi día, me sentí muy bien de poder explicarles que a hay malos días para mamá y de que con el semáforo entendieron que necesitaba de su ayuda...


Te invito a que uses el semáforo para conocer y explicarles a tus hijos sus emociones, en esta casa nos ha servido muchísimo, pruébalo y me cuentas como te va...

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